LA CALMA.

Que gran virtud es la de ser capaz de transmitir calma, de sosegar solamente con la presencia o con unas pocas palabras la inquietud de las personas con las que interactuamos. No estoy hablando de engatusar o de engañar con las palabras, no hablo de milongas que al final son creídas; sino de realmente ser capaces de que nuestra presencia sea portadora de ese bienestar tan enorme que es la tranquilidad, tesoro que en nuestro tiempo y en el mundo en que vivimos es tan preciado, por escaso no por brillante, sí por precioso.

¿Cómo se consigue esto?, ¿cómo se cultiva?, ¿donde se compra, diría el más nervioso?,... .Encontrar el tiempo para centrarnos y encontrar los caminos, la manera en que queremos hacer las cosas, en encontrarnos a nosotros mismos para poder ser como queremos que los demás nos vean; y estar tranquilos, y ser queridos... .

Que gran virtud es la de ser capaz de transmitir calma,... de curar con unas pocas palabras, de ayudar en letras mayúsculas, de ser creíbles porque decimos verdades, ... .

Todos hemos tenido experiencias en este sentido, nos han arrollado... y nos hemos olvidado... .¡No tenemos tiempo! . No lo podemos perder.

Grandes lecciones nos han dado personas sin tiempo, sin más tiempo que vivir o sin tiempo aún vivido.

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