La felicidad.

Sin ninguna duda la felicidad es una de las grandes metas o búsquedas que se podría decir que desde siempre ha tratado de alcanzar el ser humano.
Cuando empezamos a estudiar filosofía, en el instituto (ahora secundaria) nos encontrábamos con un intenso afán explicativo de varios de los pensadores de renombre solamente por empezar a definir lo que es o puede ser la felicidad.
Pero claro, nuestro gran problema no es saber lo que es la felicidad sino el encontrarla aún sin saber bien lo que es.
En estos días nuestro admirado y presente Eduard Punset decía en una conferencia precisamente sobre la felicidad que ésta es la ausencia de miedo porque "la ausencia de miedo puede hacer que en determinados momentos una persona se adentre en aquello que le apasiona y le hace plenamente feliz, que puede ser desde un partido de deporte a la caricia de un ser querido"; y continuaba diciendo que "existe la felicidad completa y absoluta, pero no todo el día y por eso también es importante disfrutar de la búsqueda de la felicidad".
Nosotros desde este diario siempre hemos defendido que las pequeñas victorias, los pequeños placeres o alegrías con que nos va obsequiado la vida o que nos va permitiendo (según como se mire) es lo que a la postre nos dejará disfrutar aunque sea por un instante de estas gotas de felicidad. Pero para que esto sea posible tenemos que ser conscientes que a lo largo de un día, y por supuesto de una vida, tendremos momentos felices y momentos de tristeza, angustia, miedo a diferentes cuestiones, o enfado; es parte de nuestra existencia. Creemos que el secreto puede estar en aprender a dejar que el disfrute y el bienestar de estas pequeñas gotitas entre en nuestro ser y nos haga felices por un momento, y que en esos pequeños momentos nos sintamos plenos, a nuestro modo, dentro de nuestras posibilidades. Porque no se puede esperar que todo nuestro día sea feliz como en los cuentos, hasta las personas con vidas de cuento tienen sus problemas y dificultades. No hay nada que dé la felicidad absoluta; hay muchas cosas que nos van dando pedacitos de ella, y aconsejamos saborearlas y disfrutarlas mientras duren.
Respetemos por otro lado las búsquedas de nuestros seres queridos; porque lo que a uno le hace disfrutar y sentirse feliz a otro le creará una gran indiferencia; respetemos la gran subjetividad de estas situaciones, deseos y metas porque no es justo quitarle la posibilidad a nuestros allegados del disfrute de sus placeres solamente porque no los entendamos o compartamos, estaríamos haciendo infelices a aquellos que queremos; y a la par nos acercaríamos a nuestra propia infelicidad.
Busquemos pues nuestra felicidad, en donde queramos o podamos. Tan válido es encontrarla en una persona como en un libro, en una carrera en la que participamos como siendo expectadores, en una conferencia científica como en un partido de fútbol, ... seamos respetuosos, no seamos presuntuosos... cada persona es un mundo y todos nos merecemos disfrutar de nuestro pedacito de cielo en la tierra.

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