Demuestran que religión y fe pueden ser analgésicos frente al dolor.

No hace mucho una persona nos comentó en el trancurso de una fase de relajación de una de nuestras sesiones de educación física que ella, para lograr evadirse, había escogido rezar. La respuesta nos sorprendió por poco usual, si bien una vez la analizamos no es nada extraño. La religión o la fe, bien entendida, puede ayudar a quien realmente la profesa a encontrar cierto estado de paz o de bienestar consigo mismo que sería lo que se busca con la mayoría de las técnicas de relajación.

Pues bien,os proponemos que leáis el siguiente extracto de un artículo relacionado precisamente con ello que nos han enviado (cuya fuente es: Vida de hoy). Nuestra intención es analizar los posibles efectos "científicos" asociados a estados o actividades relacionadas con la fe.

Resulta interesante a su vez cuando nos fijamos en la fuente del mencionado estudio experimental.

"Se siguen haciendo experimentos para comprobar y entender que la salud espiritual sirve de analgésico.

Contemplar a La Virgen del pintor italiano Sassoferrato habría funcionado como un efectivo analgésico, de acuerdo con un experimento que hicieron científicos de las universidades de Oxford y Cambridge, del grupo denominado Centro para la Ciencia de la Mente.

El estudio, difundido por la revista Pain, fue realizado entre 24 estudiantes, de los cuales la mitad eran devotos católicos y la otra mitad no.

Los investigadores expusieron frente al mismo grupo dos imágenes diferentes, el lienzo de Da Vinci, la Dama del armiño y La Virgen de Sassoferrato. Tras mirar las obras recibieron una descarga eléctrica. El grado de dolor que les ocasionó lo calificaron con base en una escala de 0 a 100.Frente al óleo de Da Vinci, tanto creyentes como no creyentes tuvieron una reacción similar. Pero, ante la imagen religiosa, la respuesta varió y el 12 por ciento de los creyentes manifestó haber sentido menos dolor.

Las conclusiones indicaron que en el cerebro de las personas religiosas se activa el área de córtex prefrontal ventrolateral, relacionada con la regulación del dolor y de diversas emociones, que reforzarían otros antecedentes científicos que sustentan la capacidad de reacción de placebo o analgésico desde esta zona, aparentemente más desarrollada en los cerebros de las personas creyentes.

Para el psiquiatra Rodrigo Córdoba, "la conclusión tiene que ver con la capacidad del cerebro a adaptarse a nuevas circunstancias o el fenómeno de plasticidad, que podría evidenciar características diferentes entre los religiosos y los que no lo son, así como se ha demostrado que otras personas, por ejemplo los músicos, desarrollan unas áreas cerebrales que otros no".

Por su parte, el teólogo, Fabián Salazar, coordinador del Centro de Estudios Teológicos y de las Religiones, de la Universidad del Rosario, expresa haber encontrado en diferentes confesiones religiosas con las que ha estado en contacto, que "trabajar por la dimensión espiritual ayuda a sobrellevar y a comprender el dolor".

Salazar se refiere al concepto de la 'salud espiritual' que ha estudiado y reforzado a través de otros estudios como el de terapias alternativas, que relaciona su campo de la teología con el de la salud. "No creo que se trate de algo tan simple como que si uno reza se le quita un dolor de muelas de inmediato. Pero, más allá de ser un simple placebo, la religión ha demostrado que juega un papel importante para entender la causa del dolor y controlarlo y para ello brinda herramientas como la oración, la meditación, el silencio o la contemplación (de imágenes religiosas, por ejemplo)"."

Podemos creer o no, podemos considerar que hay alguna fuerza suprema o no, que nuestro destino está escrito o que somos totalmente libres, ... podemos pensar lo que queramos, pero lo que sí parece claro es que para una persona con una fuerte y real convicción acerca de su fe, sea cual sea ésta, sus estados asociados o las tareas o actividades que desarrolle para cultivarla le pueden ayudar a sobrellevar estados emocionales difíciles o a afrontar de mejor manera el dolor; no debemos olvidar que el dolor tiene ciertas características subjetivas como por ejemplo los umbrales de dolor o el momento a partir del cual podemos decir que algo nos duele.

Se trata sin duda de una interesante aportación.

Saludos para tod@s.

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