Antes del cambio.

Vivimos épocas de cambio, tanto a nivel social como personal o individual. El tema que querría aportar como punto de reflexión es la importancia de analizar lo que está sucediendo en la persona que desea el cambio de hábitos o la toma de decisiones de importancia, antes de iniciar este camino de transformación personal o de elección.

Es habitual encontrarnos con personas con mucho impulso para realizar cambios en su vida, y quieren hacerlos ya...realmente lo quieren para ayer, cosa altamente complicada por ahora. Y con esta empresa nos piden que les ayudemos a preparar su camino, su plan de actuación...¡bien!, porque nos dedicamos a ello y sabemos hacerlo. Comenzamos a construir esta programación y le damos inicio...sin esperas, sin dudas, sin disculpas....pasan unos días y cuando vuelve la persona a contactar nos dice que sí ha realizado el plan pero que no ha funcionado...¿qué ha pasado?.

Pues pueden haber pasado muchas cosas: que hayamos construido mal el plan, que la persona nos mienta...ambas cuestiones son probables...pero la que suele ser más habitual es que no hayamos contemplado alguna variable importante, no es que esté mal del todo nuestro plan sino que está incompleto.

Vamos a utilizar un ejemplo sencillo para que se entienda a qué nos estamos refiriendo. Pensemos en una persona que quiere perder peso y que está muy decidida a emplearse a fondo en su empeño. Nos pide que la ayudemos tal y como ya dijimos, y nosotros le preparamos nuestro plan de intervención tanto a nivel de alimentación como de ejercicio físico. La persona lo va cumpliendo pero no logra resultados; y cuando nos entrevistamos con ella e indagamos vemos que sí ha realizado las acciones acordadas y que suele respetar las recomendaciones sobre hábitos de alimentación pero detectamos que se suele dar atracones de comida y que cuando le preguntamos por ello nos dice que tiene estos comportamientos cuando siente que una situación la supera, que come con ansiedad... Hemos construido una casa muy bonita en un lugar en dónde no había cimientos...un castillo de naipes que podremos levantar las veces que queramos que el resultado será el mismo...que tendremos que levantarlo de nuevo. El problema es que si la persona tiene un problema o un desorden psicológico previo, sea emocional, afectivo, social...lo que sea....tendremos que tratar primero esta cuestión, y cuando esté estabilizada comenzaremos a realizar las acciones de cambio; porque de nada nos va a servir realizar cambios en los hábitos de una persona si se boicotea a sí misma; y lo que es peor, verá como vuelve a fracasar y creará un sentimiento de indefensión que la alejará cada vez más de su deseada transformación acrecentando sus fantasmas cada vez más.

Pero esto mismo lo podemos encontrar en otros entornos como los deportivos o los de empresa. Deportistas con falta de confianza que por mucho que entrenen no logran mejorar sus resultados en la competición o jefes que viven con un estrés descomunal cada decisión que tienen que tomar, demostrando además indecisión y falta de rigor o de método...transmitiendo a sus subordinados esas mismas inseguridades y miedos perjudicando seriamente a sus empresas.

Pensemos en un equipo en el que el entrenador achaca continuamente a uno de sus jugadores el que no consiga ejecutar correctamente los movimientos que le marca y que son necesarios para el buen funcionamiento colectivo. En cada entrenamiento le repite en varias ocasiones que no está siendo capaz de hacer lo que se le pide, cada vez empleando palabras más duras. Llega el partido y ese jugador sale a la cancha, pero al rato es sustituido por su falta de acierto; y cuando llega al banquillo de nuevo el entrenador lo asalta increpándolo por volver a fallar en lo mismo que corrigieron una y otra vez en el entrenamiento. Acto seguido le pide que se centre porque el equipo lo necesita...¿realmente este jugador se va a centrar o se va a pasar todo el rato tratando de recuperar la confianza perdida mucho tiempo atrás?....¿va a ser capaz de seguir adelante en el partido o se va a quedar anclado una y otra vez en su falta de acierto?... . Es solamente un ejemplo, y podríamos encontrar muchos de este estilo en cada una de nuestras jornadas profesionales...primero tendríamos que tratar de mejorar la autoconfianza e incluso autoestima de este jugador y después veríamos si es capaz de realizar lo que le estamos pidiendo. También se podría trabajar con el entrenador respecto a la forma de comunicar pero ya lo hemos mencionado en otros cortes y no es lo que queremos aportar hoy aquí.

Vámonos ahora al entorno empresarial. Un ejecutivo responsable de personal acuciado por múltiples problemas a los que no encuentra solución, consumido por el estrés...en un intento final de hacer que sus negocios repunten se dirige a sus empleados en una arenga motivacional; ¿realmente va a conseguir una persona en este estado lograr elevar el ánimo de las personas a su cargo o va a reflejar el descalabro inminente?, ¿no creemos que quizás es mejor trabajar con él cuestiones que lo ayuden a centrarse, que le revuelvan al camino y a la imagen de un líder creíble antes de ponerlo delante de un auditorio temeroso?.

Por todo ello, creemos firmemente que deberemos de poner un gran empeño en analizar todas estas cuestiones antes de emprender ninguna misión de cambio, ya sea personal o colectivo. Vamos a ver qué situación tenemos, vamos a ver qué situación tenemos también dentro de la persona que tenemos delante, dentro de los actores de la escena...no vayamos a dar rienda a sus anhelos sin saber antes si han quedado cosas por conocer de ellos...necesitamos indagar, investigar y conocer al máximo a las personas que nos está pidiendo consejo antes de dar los pasos hacia la transformación...

Comentarios

Entradas populares