La motivación en el deporte de competición y en el trabajo.

Vengo teniendo la fortuna de mantenerme relacionado tanto con entornos de competición deportiva en donde la búsqueda de resultados es la constante definitoria, y también con diferentes empresas y trabajadores de las mismas, en las que también de alguna manera se vive rodeado de la necesaria búsqueda de rendimientos.

Si comenzamos hablando de los equipos deportivos, nos hemos venido encontrando en medio de charlas y discusiones amistosas sobre la forma de afrontar la motivación de los jugadores, y no son pocas las diferencias de enfoque que encontramos con las diferentes personas que componen los staff.

La primera gran confrontación de opiniones la tenemos cuando escucho hablar de que “los jugadores son” o “los jugadores quieren”... .De partida creo firmemente que no se pueden emplear máximas de este tipo que lógicamente continúan con otras del tipo, “entonces nosotros tenemos que”. Claro, si pensamos que todas las personas nos movemos empujados por las mismas motivaciones, que todas las personas somos iguales; con toda lógica terminaremos dirigiendo a todo nuestro grupo de la misma forma, hacia el mismo lugar...muchas veces a estamparse contra la pared, de manera figurada...claro está.

Lo mismo vemos lastimosamente en muchas empresas en las que todos los discursos supuestamente motivadores se basan en la amenaza del desastre, el desastre global que acabe arrastrando a cada uno de los individuos; y mucho más en estos tiempos de crisis...y después nos quejamos de que nada cambia, de que vamos a peor...¿y qué podemos esperar si nuestras palabras ponen siempre el acento en lo que falla, en el peligro, en lo que no tenemos que hacer, etc?.

Desde estos dos ejemplos en los que seguro que muchos de vosotros encontraréis coincidencias intentaremos comentar un par de detalles sobre motivación que nos sirvan para al menos, meditar un poco sobre estos temas, para que cada uno saque sus conclusiones y actúe como considere oportuno; no pretendemos sentar cátedra de nada.

Si hablamos de los tipos de motivación, no de los motivos que nos pueden mover a las personas, nuestros objetivos y demás, sino de los diferentes tipos de motivación que podemos encontrar a nivel teórico, podríamos comenzar mencionando que tenemos un tipo que sería la llamada “reactiva” y que aquí no viene a cuento porque se relaciona con nuestro lado más primario y que podríamos encontrar en los animales o en los niños pequeños, también en los adultos, pero no aporta mucho a lo que queremos decir ahora...y tampoco querría extenderme mucho; y por otro lado nos encontramos con otro tipo de motivación que es la “no reactiva”, y dentro de ella habría diferentes tipos, aquí sí nos vamos a detener un momento.

Es dentro de este tipo de motivación no reactiva en dónde podríamos diferenciar un tipo que se definiría por ejemplo en aquellas situaciones que lo que buscan es que la persona obtenga beneficios que le permitan mantenerse en sociedad y desarrollar una vida de manera “normal”. Mencionamos aquí a las personas que hacen un trabajo para ganar dinero y gracias a ello poder conseguir otras cuestiones como seguridad, ocio, salud, etc...digamos que nos permite adaptarnos de manera positiva en nuestro entorno. Por otro lado tenemos otro tipo de motivación que tiene que ver más con las aspiraciones y objetivos a más largo plazo de una persona, no tanto con esta inmediatez.

Vemos ya de inicio diferencias básicas, si tenemos un grupo de jugadores jóvenes, seguro que en el grupo tendremos a varios que lo que desean es ganar dinero, cuánto más mejor, para vivir la vida que les gustaría en base a adquirir lo que crean que les puede hacer felices; pero tendremos otros muchos que lo que están buscando es “crecer” a nivel profesional, mejorar para ir más allá de la inmediatez del cobro mensual. Claro que en el fondo les puede interesar ganar dinero pero no es ese dinero el que los puede motivar en el momento actual, sino ese deseo o aspiración de mejora, de ser competitivos, de aportar algo, de tener trascendencia...y por ello, no podemos o no debemos más bien, tratar de motivar a todos nuestros jugadores con las mismas palabras ni de la misma manera. Puedo asegurar aquí que si la selección de mi País me llama para cualquier ocupación podría aceptar aunque no recibiera pago económico alguno por mi trabajo; sin embargo no lo haría si es el equipo profesional que me gusta el que lo hace. Y estamos hablando de entornos deportivos profesionales en ambos casos. Caemos en el error por generalización...y por el mismo motivo, muchos gerentes desmotivan a sus empleados, porque no se percatan de que estos son la mayor fuerza y el mayor valor que posee, mucho más que cualquier producto o servicio innovador.

La segunda parte de este texto se quiere referir a otra cuestión relacionada también con este tema, y es que tendremos también que tener en cuenta que, aparte de nuestras aspiraciones, las personas tenemos una serie de características que nos definen a nivel de rasgos y que van a aparecer de manera repetida en nuestra manera de actuar; así por ejemplo, la forma o el estilo que tenemos de enfrentar o afrontar las situaciones complicadas, cuando pensamos que estamos delante de un reto, de algo que pueda quizás llegar a superarnos; también lo que se llama locus de control o dónde pensamos que se puede localizar la llave para manejar la situación que estamos viviendo, ¿está dentro de nosotros o por contra está fuera?...se trata de una cuestión básica y en la que nos toparemos con muchos temas educativos, culturales, sociales, aparte de los individuales claro está.

Por último también nos gustaría mencionar lo que sería la consideración personal sobre las capacidades de autoeficacia en estas situaciones, que sin duda serán decisivas y que tendrán mucho que ver con nuestra historia de aprendizaje, lo que ha pasado en situaciones similares, lo que hemos hecho y qué ha pasado en estas situaciones...y muchas otras cosas más.

Cuando todo funciona bien es sencillo motivar a un grupo o a una persona, el problema viene cuando las cosas no van como se espera; y de ahí surgen los líderes...en ocasiones vemos a un líder real que sabe activar el potencial del grupo, que será reconocido y admirado...o por contra, veremos a las personas que ostentan el poder y que son responsables de esta conducción, que con su torpeza o falta de acierto ven como su grupo se comporta de manera desordenada e ineficiente.

Mario Benedetti escribió una de las mejores frases para explicar lo que es una crisis y que propongo aquí para cerrar estas palabras: “cuando pensábamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas”. Guiar cuando todo va rodado es sencillo, pero hacerlo en los momentos de inquietud y de desconcierto exige mucho más; y para ello lo primero es escuchar y conocer a quien tenemos delante... .

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