¿Qué te motiva?

Cuando uno empieza a estudiar en el campo de la psicología siempre piensa en la manera de resolver intrincados problemas que se esconden en lo profundo de las historias personales, es la imagen que sin duda se nos transmite a través de los medios de comunicación, la ficción y la “cultura popular”. Personas con poderes casi mágicos que son capaces de interpretar como indicios los detalles que pasan inadvertidos para el resto de las personas y que con un giro espectacular consiguen descubrir cualquier verdad y terminar de manera exitosa sus terapias.

Y claro, según cual sea nuestro campo de actuación profesional, puede ser que nos lleguemos a convertir en este tipo de personajes con poderes de superhéroe...yo no lo soy... . Ahora mismo, lo que más que interesa como profesional de la psicología es ayudar a conocer a las personas aquello que las motiva, aquello que las puede mover hacia dónde ellas quieran dirigirse...y cuidado que no es poco. Parece increíble de inicio, pero se trata del problema con que más asiduamente nos estamos encontrando cuando tratamos con personas que vienen pidiendo guía para emprender un cambio de rumbo o para al menor retomar la senda del equilibrio.

Cuando preguntamos sobre aquello que queremos cambiar, la respuesta suele ser rápida, solemos tener muy claro qué es lo que nos molesta, qué nos encantaría ser capaces de superar, qué característica de nuestro carácter cambiar...sabemos compararnos con aquellos que poseen aquella presencia o puesta en escena deseada...pero cuando se nos pregunta directamente cómo queremos ser entonces, qué deseamos conseguir, qué nos mueve, qué nos motiva...la respuesta suele centrarse de nuevo en aquello de lo que queremos escapar, aquello que no nos gusta...y ante la insistencia acerca de aquello que nos podría empujar al cambio...no sabemos qué responder, no sabemos qué nos motiva... .

Ante cualquier iniciativa de cambio es imprescindible saber hacia dónde nos queremos dirigir, en dónde nos querríamos ver en breve espacio de tiempo...no sirve solamente con tener el impulso de escapar y dejar atrás aquello que nos duele, que nos lastima o que nos da miedo...escapar todo el rato terminará por hacernos vivir en un mundo depresivo y carente de luces. Aquello que se ve en las películas de coger el tren o el autobús sin destino está bien para la ficción...pero en este caso, si no sabemos hacia dónde nos lleva ese autobús...de nuevo estaremos cayendo en errores importantes...el primero, que nos estamos dejando llevar...seguimos sin control; después que quizás nos termine dejando en el mismo punto en que subimos a él...más perjudicial que habernos quedado en nuestra casa... .Si queremos salir y subirnos a un autobús que nos aleje del punto en el que nos encontramos primero vamos a pensar hacia dónde queremos ir...vamos a buscar en nuestro interior ese lugar en el que la calidez y la energía nos inunden y nos hagan caminar con paso firme en busca de todos nuestros objetivos...es el primer paso ante cualquier reto...y aunque parece mentira...es el primer obstáculo grande con que nos solemos encontrar...primero, respondamos con seguridad si alguien nos pregunta: ¿qué te motiva?.

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