La atención desde los modelos de recursos.
Vamos a seguir hablando un poco sobre
la atención y llevándola al terreno deportivo, que es lo que nos
mueve en esta serie de entradas.
Los modelos de recursos son unas
construcciones teóricas, con intención siempre de ser aplicadas a
la práctica, que nos pueden ayudar a dar el segundo paso en este
objetivo de aclarar algunas cuestiones acerca de este recurso tan
importante en deporte como es la atención, y que desde este tipo de
enfoques, se considera como una energía mental que tendremos
disponible pero en cantidades limitadas. Entonces, ¿de qué va a
depender nuestro éxito?.
El modelo de Kahneman nos va a ayudar a
comprender lo que queremos exponer ya que considera tanto las
características de los estímulos como la cantidad y calidad de los
recursos que tengamos disponibles para afrontarlos.
En este sentido se aplica una idea casi
económica, si las características de la tareas superan nuestras
capacidades, no seremos capaces de tener éxito en ella; por el
contrario, si disponemos de recursos suficientes lo podremos
conseguir. El mismo argumento serviría en aquellos momentos en los
que tenemos de atender a varios estímulos, que serán considerados
de manera global.
Pero, ¿cómo realizamos la evaluación
acerca de a qué estímulo atender?. En este modelo se habla de la
política de distribución de los recursos, en la que el sujeto va
valorar el esfuerzo que la actividad le va a suponer pero donde
también van a entrar en juego tanto una serie de disposiciones
duraderas, que hacen referencia a ciertas reglas que gobiernan
nuestra atención de manera involuntaria, como unas intenciones
momentáneas, que tienen que ver con los criterios que nosotros
podemos poner en marcha y a los cuales les iremos concediendo
prioridad en cada instante para ir dirigiendo nuestros recursos
atencionales hacia una tarea u otra.
Esto resulta muy interesante para
cualquier jugador de un deporte de equipo en aquellos momentos en los
que la presión, el estrés de la situación de juego y del momento
en que se está produciendo, van a estrechar sus capacidades
atencionales al resultar una estimulación muy intensa que, si no
somos capaces de redirigir, va a terminar por producir errores
atencionales y por ahí tomas de decisión equivocadas. Para evitarlo
podremos trabajar, desde modelos como el que acabamos de presentar,
para conducir nuestra atención hacia aquello que es prioritario para
decidir de manera correcta en cada momento dotando al mismo tiempo de
nuevos recursos a nuestro jugador.


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