No castiguemos el error por sistema.
Cuando estamos trabajando en entornos
deportivos de competición, sea de mayor o de menor nivel, vemos con
total normalidad la dialéctica no verbal entre los diferentes
jugadores, y entre éstos y los integrantes del Staff profesional que
forman parte del equipo cuya misión es lograr sacarle el mayor
partido tanto a cada uno de los individuos como al grupo. Se trata de
una forma de comunicación, en la que se suele callar más de lo que
se dice, pero en la que también, con la expresión corporal se va a
transmitir mucho más de lo que seguramente se desearía.
Uno se acostumbra a vivir buscando el
equilibrio entre la batalla de egos, como se suele decir, en entornos
en los que nunca deberemos dar sensación de duda ni signos de
flaqueza...¿por qué?.
Vivimos en un Mundo en el que se
castiga el error, en el que nos cuesta reconocer nuestros desaciertos
precisamente porque tememos este castigo, en el que también por ello
nos alejamos lo más posible de la responsabilidad ante los fracasos
que inevitablemente vamos a tener que experimentar...pero siempre van
a ser culpa de otros... .
Uno vive este tipo de situaciones en la
que los jugadores tratan de demostrar su valía al tiempo que tratan
de ocultar sus errores, y además, quieren demostrar un estatus
frente al resto... y por ahí, muchas veces, este tipo de peleas
terminan por hacer decrecer el rendimiento tanto individual, por el
miedo a cometer errores, como del grupo, porque siempre vamos a
eludir las responsabilidades, y porque resulta protector señalar a
otros cuando las cosas no van tan bien como nos gustaría.
En relación con esto, y para no
extenderme mucho más, hace poco leía que nuestro descontento,
nuestra sensación de vacío, nuestra infelicidad, podría venir por
una especie de complejo de superioridad por el que creemos que nos
merecemos mucho más de lo que tenemos, porque somos mejores que el
resto, y al no obtenerlo nos sentimos mal...
Debo decir que más de una vez me he
encontrado a personas que reconocen esto tanto en entornos deportivos
como en otros contextos laborales, en los que los trabajadores se
sienten frustrados y deprimidos porque otra persona les ha dicho que
hacen mal su trabajo cuando son ellos los que lo saben hacer o los
que realmente están trabajando al nivel necesario... .En deporte de
competición, en deportes de equipo sobre todo, siempre encontramos
al que quiere llevar la voz cantante, al salvador del equipo en los
peores momentos... normalmente es el que puede desestabilizar el
trabajo del grupo y el resultado...y en ese momento, en el momento
del error, señalará a otro culpable, él es demasiado bueno...él
no falla.
Vamos a dejar que las personas cometan
sus errores, no sancionemos siempre los fallos porque por ahí se van
a gestar muchos de los futuros aciertos...los mejores jugadores
fallan porque se atreven a hacer cosas, y por eso, porque ya han
experimentado, porque ya saben lo que hay que hacer y lo que no hay
que hacer, porque ya saben del acierto y del error, porque ya han
estado ahí...por eso les vamos a pasar la pelota cuando las
situaciones se pongan difíciles en los momentos decisivos de los
partidos. Está muy bien meter treinta puntos en un partido de
baloncesto, claro que son puntos que han ayudado al equipo a llegar
al resultado final, pero quizás el jugador decisivo sea el que busca
recibir el pase para lanzar cuando el partido está igualado y su
acierto o su error vayan a quedar grabados en los ojos y en los
recuerdos de todos...


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